La columna | Que no le digan… | Poniéndole en la madre a la “democracia” | Por Mario A. Medina

Por Mario A. Medina *

 

 

Presumen, aseguran, repiten, una y otra vez nos dicen que vivimos en una democracia, pero frente a todas estas aseveraciones está la realidad: Partidos y candidatos compran votos, coaccionan a la población para que su decisión les favorezca a ellos, a quienes dicen aman a México.

Escuchamos a una población que grita: “pinches partidos corruptos”; ciudadanos que dicen estar hartos del PRI y su gobierno, pero sin embargo hacen cola para que le entreguen una “pinchurrienta” despensa de tercera que ni para una semana les habrá de alcanzar, o tal vez 500 pesos o mil 500, probablemente dos mil pesos a cambio de su voto que les permitirá a los partidos y sus candidatos ganar millones, no sólo por las envidiables dietas que van a recibir mes con mes, sino por los “moches” que les habrán de tocar, amén de otros negocios.

En estos días previos a la elección, por todo el territorio nacional sabemos, vemos, gracias a los teléfonos celulares, cómo se dan instrucciones a los llamados “movilizadores” para que la gente vote por el partido que representan; se reparten millones y millones de pesos.

Circulan videos de cómo tachan, por cientos, boletas electorales clonadas en el logo del PRI y sus candidatos, las que el día de la elección entregaran a los electores que deberán cambiarlas, antes de depositarlas en las urnas, por las que les den en la casilla, las que deberán entregar a cambio de dinero en lo que se conoce como “Operación Carrusel”.

Pudimos ver cómo en la propia sede nacional del PRI se entregaban miles de pesos a cientos de “movilizadores”, a los encargados de “convencer” a la gente de que voten por José Meade. Me dice un amigo: “No te espantes, eso siempre ha sido”. Es cierto, siempre ha sido así, y siempre no tienen el menor empacho en afirmar, al final de cada elección, que fueron favorecidos por la “voluntad ciudadana”, que ganaron “limpia y transparentemente”. El descaro total.

En estas semanas previas al domingo 1 de julio he visto con tristeza cómo el Partido de la Revolución Democrática (PRD), cuyo nombre surgió precisamente del hartazgo de la población, de liderazgos y luchadores sociales por la falta de democracia en el país, no por algo su lema, aún es, al parecer: “Democracia ya, Patria para Todos”

Cuando nació este partido el perredismo ofrecía sus convicciones a la población del por qué se habría de votar por el PRD, pero ahora vemos cómo lleva a cabo las mismas prácticas priístas de la compra y coacción del voto; entregan tinacos, despensas, dinero. Hace seis años el PRD denunciaba ante la PGR el reparto de las tarjetas Monex, las Soriana; acusaba esta práctica como una forma de fraude electoral. Los líderes del PRD aseguraban que Enrique Peña Nieto había triunfado gracias a estas tarjetas, a la compra del voto. ¡Qué vergüenza!

El panismo no se queda atrás, pero a la zaga quedaron respetables liderazgos dignos de Manuel Gómez Morín con quien pudiera uno estar o no de acuerdo con sus convicciones ideológicas y políticas, eran sin embargo unos demócratas convencidos. Los de hoy están infectados del virus antidemocrático. Se igualaron al PRI en estas prácticas y en otras; se aliaron al PRD cuyo gobierno de la capital del país les “presta” los camiones para trasladar las despensas que ofrecen a cambio de votos y lo mismo ocurre en muchos puntos del territorio nacional, por ejemplo en Veracruz cuyo gobernador, que alguna vez fue priísta, hoy es un “flamante” panista que no le olvida su origen, esas prácticas de “centavear para ganar”.

Allí está el candidato presidencial del Frente por México, Ricardo Anaya, crítico de los apoyos sociales que daba Andrés Manuel López Obrador como Jefe de Gobierno del Distrito Federal y que después gobernadores priístas y panistas los replicaron; pero aún así, Anaya lo siguió descalificando.

Ahora como aspirante presidencial entrega tarjeras que promete, a quienes las posean, “sin distinción y condiciones”, se les otorgarán mil 500 pesos mensuales, con las que además, ha asegurado, se irá “reduciendo la desigualdad y la pobreza. Sin vergüenza.

Situaciones similares, prácticas iguales llevan a cabo el Verde, Nueva Alianza, Movimiento Ciudadano, seguramente muchos candidatos de Morena. Lamentablemente así es nuestra “democracia”.

La única esperanza es que todos, a pesar de recibir despensas, tinacos, láminas, materiales de construcción, tarjetas, promesas y más promesas, informados, convencidos, sin que las campañas del miedo influyan en ellos, voten por quien quieran, por quien los haya convencido o se identifiquen.

Vuelvo a recordar lo que Porfirio Díaz le dijo al periodista James Creelman en 1908:

“Nuestra mayor dificultad la ha constituido el hecho de que el pueblo no se preocupa lo suficiente acerca de los asuntos políticos como para formar una democracia”.

Lamentablemente tenemos “autoridades” electorales que fingen ejercerla, practican la pantomima, hacen pero no hacen, amenazan pero incumplen; nos aseguran que “un fraude electoral está fuera de lugar”. Al día de hoy no hemos visto ninguna acción legal que mande un aviso, una advertencia a aquellos que con el mayor de los cinismos compran votos, a quienes, identificados, le están poniendo en la madre a nuestra “democracia”.

Que no le cuenten…

 

¿A qué  se debe el candidato del PRD a la gubernatura en Morelos, Rodrigo Gayosso, hijastro del actual gobernador Graco Ramírez haya presumido representar el “verdadero proyecto de izquierda” en la entidad, pero sobre todo que su voto va a ser “por ya sabes quién”. Hay quien piensa que es para ganarse el voto de los morenistas para derrotar a Cuauhtémoc Blanco, de quien advierte, “representa a la ultra derecha conservadora”.

Pregunto: ¿No será que Gayosso tiene bien claro que no va a ganar y más que buscar jalar votos morenistas, trata de congratularse con Andrés Manuel López y mandarle un mensaje de “amor y paz”, pero no tanto por parte de él sino del propio Graco quien había apostado por José Antonio Meade? pues no hay que perder de vista que Ricardo Anaya, candidato del Frente PAN-PRD-MC, nunca visitó Morelos.

El llamado a votar por AMLO fue como lanzar un salvavidas para su padre porque, no hay quien lo dude, Graco está cargando mucho lastre propio.   

*Periodista | twitter: @M56454832 

Columna anterior: La entrevista de Creelman a Porfirio Díaz

Mario Medina

 

 

 

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