La columna | Que no le digan… | Hagámoslo por México | Por Mario A. Medina

 

Por Mario A. Medina *

 

 

La interrogante está en el aire: ¿”Habrá fraude electoral”? Es la pregunta que todo mundo se hace. Ente todos los niveles sociales prevalece la misma duda: amas de casa, trabajadores, comerciantes, estudiantes, profesores, intelectuales, millennials y personas de la tercera edad. A quienes me lo han preguntado les respondo: “Mi deseo es que no; que no se atrevan”.

Durante la precampaña y la campaña los mexicanos presenciamos escenarios inéditos, particularmente, la guerra sucia contra el candidato presidencial de la Coalición “Juntos Haremos Historia”; una campaña demoledora que al final a quien benefició fue al propio López Obrador. Presenciamos el uso faccioso de las instituciones del Estado contra Ricardo Anaya, sin que al final no hayan mostrado ninguna prueba fehaciente de las acusaciones en su contra.

Vivimos campañas verdaderamente de muy bajo nivel, penosas como llamar a José Antonio Meade el “queso de puerco”, el “Duvalín” o el desdén a los seguidores de Andrés Manuel, a quien mediante un lenguaje ofensivo, humillante, los llamaban “chairos”; algo así como seres inferiores, incapaces. Tampoco supimos de alguna acción legal para detener esto por parte del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación  (Conapred).

Conocimos del pavor empresarial, su miedo porque se les acabe el montón de preferencias para a hacer negocios al amparo del poder. Desde luego, estoy hablando de los grandes consorcios nacionales e internacionales, desde donde  se ideó parte de la porquería contra el candidato morenista. No me refiero a los miles y miles de empresarios pequeños y medianos.

Pudimos notar la intervención del Presidente Enrique Peña Nieto quien en diversos mensajes, en clara alusión a López Obrador, nos advertía a los mexicanos de la necesidad de votar “razonadamente” para “evitar” volver a las décadas de los 70 y 80, a ‘políticas populistas e irresponsables’ que, según él, “acabaron con el patrimonio de millones de familias”.

Necesitaría de muchas cuartillas para recordar momentos oscuros de esta campaña, pero afortunadamente presenciamos también cómo la población se desbordó en su participación. Una población que, por fortuna, se ha ido politizando cada día más; se ha vuelto más participativa y crítica. Por este lado, es un buen resultado.

Espero que en seis años todo este aprendizaje nos acerque, nos permita pelear, sí, pero por México, que mejoremos nuestro nivel  de debate. Que cada uno de los participantes, candidatos, partidos, militantes, seguidores, rivalicemos con argumentos, informados, respetando al otro, a nuestro contrincante, que no nuestro enemigo.

Este domingo 1 de julio, vamos a tener todos, absolutamente todos la posibilidad de dar ese gran paso, de elegir de manera libre y democrática a quien queremos sea el presidente de México,  que nuestro voto cuente, que no nos lo impongan. Desde las cúpulas del poder económico y político no deben incidir, no deben decidir nuestro futuro como país ni como población; no tienen esa potestad. Eso lo deben tener muy claro.

Sí decidimos que nos siga gobernando el PRI con José Antonio Meade, que así sea, pero por la voluntad mayoritaria de los mexicanos, lo mismo si se opta por Ricardo Anaya, y desde luego si se confirma con el voto mayoritario que Andrés Manuel López Obrador debe ser el Presidente de la República, que él nos presida.

“¿Habrá fraude electoral?”. Ruego a todos los dioses, quienes sean, que no lo haya; que se entienda y atienda el rechazo y el hartazgo social, que se acate si así se expresara en las urnas.

Brozo le exigió a Enrique Peña Nieto unos meses atrás: “¡No se les vaya a ocurrir!”. Desde luego se refería a un fraude electoral. Igual, no se les vaya a ocurrir convalidarlo, pido yo, a Lorenzo Córdova, Presidente del INE, a Héctor Díaz Santana, titular de la Fepade y a Janine Otálora, presidenta del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. No tienen derecho a plagiarse la poca paz social de este país. Si se comete y es convalidado, ellos serán los responsables de despertar al tigre, de convocar a Satanás, de tentar al Diablo de envenenar la “manzana” de Lucifer.

Por favor, ¡no se les vaya a ocurrir! Que gane democracia Hagámoslo por México.

Que no le cuenten…     

 

Cosas del Mundial Rusia 2018. Un vecino, gustoso y con la risa de oreja a oreja, me platicó: “¿Qué crees que me pasó ayer a la hora en que jugaba México contra Suecia?”

–No sé, ¿qué te pasó?, le respondí.

–Llevé mi carro a la verificación, ya le tocaba. No había ningún otro automóvil. El personal que hace la verificación veía el encuentro futbolero; uno de ellos le dio una instrucción a otro sin que yo escuchara, ambos sin perderse un instante de la trasmisión.  Ese otro fue directo a mi persona, y sin pasar prueba alguna a mi carro, me entregó la calcomanía y la boleta de verificación.

–Ya se puede ir -me dijo apurado, atento a cada momento futbolero-.

Esto, como dato, fue en un Verificentro del estado de México.

Por lo pronto el lunes los mexicanos juegan contra Brasil ¿Llegará la selección al quinto partido?

*Periodista | twitter: @M56454832 

Columna anterior: Poniéndole en la madre a la “democracia”

Mario Medina

 

 

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