Un alto cargo de la Casa Blanca reconoce que varios funcionarios trabajan contra Trump

En un escrito en el diario The New York Times, un alto rango reveló que un gran grupo de funcionarios de la Administración están tan preocupados por la “amoralidad” del presidente, que están trabajando “desde adentro” para frustrar sus planes.

© Nicholas Kamm / AFP | El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reúne con los líderes republicanos del Congreso en la Casa Blanca en Washington DC, EE. UU., el 5 de septiembre de 2018.

Por Janira Gómez Muñoz

 

“Soy parte de la resistencia dentro del gobierno de Trump”. Lejos de ser una frase de un guión de Steven Spielberg, así se titula el escrito que intenta evidenciar que la Casa Blanca hace aguas, porque “desde adentro” muchos funcionarios “trabajan diligentemente para frustrar partes de sus objetivos y sus peores inclinaciones”.

Esta es la declaración anónima que un alto cargo de la Administración del presidente estadounidense hizo este 5 de septiembre en un editorial del diario The New York Times. Según esta opinión, presunto testigo de todo lo que ocurre en el Despacho Oval, Trump enfrenta su presidencia como ningún otro líder estadounidense tuvo que hacerlo antes.

Al parecer, su problema no es la trama rusa o la posible pérdida de la Cámara de Representantes, su mayor frente es esa “resistencia” de funcionarios que no son de izquierda, pero que sienten que su “primer deber es con este país (EE. UU.) y el presidente continúa actuando de una manera que es perjudicial para la salud de nuestra república”.

“Es por eso que muchos funcionarios designados por Trump nos hemos comprometido a hacer lo que esté a nuestro alcance para preservar nuestras instituciones democráticas y al mismo tiempo frustrar los impulsos más erróneos de Trump hasta que deje el cargo”, dice en uno de los párrafos esta fuente anónima.


 

“La raíz del problema es la amoralidad del presidente”

Pese a que, según este editorial, el gobierno del presidente Donald Trump ha logrado algunos éxitos el alto cargo asegura que podrían haber ocurrido sin él. Y va más allá declarando que “la raíz del problema es la amoralidad del presidente”, que fue elegido como representante del Partido Republicano, pero “no defiende las ideas de los conservadores”.

A Trump se le describe como una persona con una “mercadotecnia masiva”, “impetuoso, conflictivo, mezquino e ineficaz”, con “diatribas repetitivas y decisiones mal informadas y en ocasiones imprudentes de las que posteriormente se tiene que retractar”.

Por esa razón, el equipo de la Casa Blanca actúa presuntamente de forma paralela, “para aislar sus operaciones de sus caprichos”, “aunque claramente no siempre tienen éxito”.

“Puede ser un consuelo escaso en esta era caótica, pero los estadounidenses deberían saber que hay adultos a cargo. Reconocemos plenamente lo que está ocurriendo. Y tratamos de hacer lo correcto incluso cuando Donald Trump no lo hace”, sentencia el alto rango en esta carta.

La gota que colma el vaso es que el propio gabinete de Trump llegó a debatir si apartar al presidente del poder mediante la activación de la Enmienda 25 de la Constitución, reservada para cuando un mandatario es “incapaz” de desempeñar su cargo. Sin embargo, decidieron no hacerlo para no “precipitar una crisis constitucional”.


 

Donald Trump: “¿Traición?”

El editorial sigue la línea de la polémica del libro del periodista Bob Woodward, titulado ‘Miedo: Trump en la Casa Blanca’, que describe a esta como un “manicomio”. Pero el artículo del Times trata la disidencia como algo mucho mayor.

El presidente Donald Trump, siguiendo su habitual práctica, respondió a través de Twitter con un mensaje de “¿TRAICIÓN?”, en referencia a una o varias personas de su entorno, y señalando ambas publicaciones.

Aunque lo borró momentos después, también escribió que The New York Times es un medio “fracasado”, que “tiene una tribuna anónima, ¿pueden creerlo? Anónima. Lo que quiere decir cobarde. Una tribuna cobarde”. El mandatario incluso cuestionó que el funcionario firmante existiese realmente, pero que de ser así, el diario “debe entregarlo de inmediato al Gobierno por motivos de seguridad nacional”.

Esta es la primera vez que el medio estadounidense publica un artículo de opinión bajo anonimato y protegiendo la identidad de la persona porque si no “su empleo estaría en riesgo”. –sn–

 

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