En España: el Valle de los Caídos ya no será un lugar de culto a Francisco Franco

El Congreso aprobó la exhumación del dictador Francisco Franco del Valle de los Caídos, un lugar de culto de sus seguidores y donde reposan los restos de miles de víctimas del franquismo.

© Luca Piergiovanni / Reuters | Colectivos de la Memoria Histórica convocaron una concentración frente al Congreso de los Diputados para exigir la exhumación de los restos de Francisco Franco del Valle de los Caídos, en Madrid, España, el 13 de septiembre de 2018.

Por Natalia Plazas

 

 

Algo impensable en el año 1975 cuando el dictador Francisco Franco murió. Los casi 40 años de dictadura marcaron a una sociedad española que ahora parece dispuesta a reflexionar sobre los crímenes contra los derechos humanos cometidos por el difunto líder tanto en la Guerra Civil (1936-1939) como durante el franquismo y corregir, como sostuvo el actual Gobierno, una “atroz anomalía”.

Fueron 176 los diputados los que votaron a favor de extraer los restos de Franco en su tumba en el Valle de los Caídos. Con ese número de votos se convalidó el decreto aprobado el pasado agosto por el Gobierno español. El proyecto era una de las promesas del nuevo presidente, el socialista Pedro Sánchez, quien asumió el poder en junio pasado. La votación contó con el apoyo de la bancada del Partido Socialista, que además recibió el soporte del izquierdista Podemos y de algunos partidos regionales.


Pedro Sánchez felicita la decisión del Congreso

Pero la idea de trasladar los restos de Franco ha reabierto heridas dentro de la sociedad española. Algunas personas consideran que la exhumación es una muestra de reconocimiento de la memoria histórica y otras piensan que con ello abre viejas heridas y se entorpece la reconciliación.


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Esa división también se reflejó dentro de los muros del Congreso, pues fueron 165 los diputados que eligieron abstenerse, entre ellos los miembros del conservador Partido Popular y los liberales Ciudadanos, quienes criticaron que la exhumación del dictador se haga por decreto después de 43 años de haber sido enterrado.

Y es que no se trata de cualquier lugar. El Valle de los Caídos, donde todavía reposan los restos del dictador, fue construido por presos republicanos una vez finalizada la guerra. En este también está enterrados el fundador del partido fascista Falange, José Antonio Primo de Rivera y miles de víctimas de los dos bandos de la Guerra Civil que reposan en fosas comunes, y que aún, después de 40 años de democracia, no han sido identificados.

Después de la votación, el historiador irlandés Ian Gibson, quien estuvo presente en la sesión del Congreso, declaró a la prensa que la salida del dictador del Valle de los Caídos es “urgentísima” porque “España no puede tener un monumento a un dictador, además genocida”.

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